Celos

“Líbrame, oh Señor, de los celos; es el monstruo de ojo verde que se burla de la carne que se alimenta.” Otelo, William Shakespeare

Los celos son desde el principio de la literatura argumento de muchas historias que acaban en situaciones dramáticas. Pero…

¿Qué son los celos?

 

 

Podrían definirse como un estado ansioso en el que la persona tiene miedo a perder algo. Dado que normalmente en toda relación de pareja existe un acuerdo de exclusividad afectiva y sexual, de alguna manera es lógico mostrarse algo celoso con respecto a nuestra pareja.

 

Cuando algo nos importa mucho queremos conservarlo y, por lo tanto, cuidamos mucho de no perderlo ni que se dañe. Cuando estos sentimientos son moderados y podemos controlarlos estamos hablando de celos normales.

¿cuándo los celos se convierten en un problema?

 

 

Normalmente cuando los celos se vuelven patológicos es consecuencia de un exceso de control que uno de los dos quiere ejercer o ejerce sobre el otro. En estos casos la relación se dificulta por la inseguridad, la hostilidad y las interpretaciones hirientes que se hacen de las situaciones.

¿Dónde está la diferencia entre el celo normal y el patológico?

 

 

 

Los patológicos están basados en ideas irracionales no sustentadas en evidencias ni pruebas objetivas. Nos crean emociones que nos desbordan y nos impiden conseguir nuestros objetivos. En el primer caso son una preocupación normal y moderada que no repercute negativamente en la relación de pareja.

 

 

Entre las creencias irracionales que dan lugar a celos patológicos se encuentran las siguientes:

 

 

 

  • Tengo que estar absolutamente seguro en todo momento de que mi pareja me quiere, ya que le necesito para ser feliz.
  • La pareja que yo he elegido debe amarme mucho y en todo momento mientras yo quiera que sea así.
  • Si mi pareja me deja nunca encontraré nadie a quien amar y seré infeliz toda mi vida.
     

 

 

 

La única forma de abordar los celos como duda irracional es de una manera directa. El papel de la pareja sobre el que recaen los celos es muy importante. Este, muchas veces ante la presión del celoso se esmera en dar todo tipo de explicaciones y justificaciones para intentar que se tranquilice y deje de dudar. Es posible que hasta se cambien costumbres y rutinas.

 

 

Sin embargo, al final éste comprueba que haga lo que haga el otro seguirá dudando. Por tanto, ceder ante las dudas del celoso no hace sino reforzar su comportamiento. Resulta fundamental no entrar en su juego ni cambiar las rutinas normales.

 

 

En cualquier caso el celoso debe aceptar que si el otro realmente quiere, puede ser infiel. Y que las dudas y la hostilidad que acompaña al comportamiento celoso no impedirán está situación. Al contrario, todo lo que conseguirá es crear más problemas y dificultades en su relación.

 

 

Por otro lado, existen casos en los que los celos no son sino la punta del iceberg de una gran cantidad de problemas emocionales de la persona que los sufre. En estos casos, la mejor solución sería buscar la ayuda de algún profesional.

 

 

 

¿Como seguimos adelante?

 

 

 

Cuando el otro deja de ser perfecto.

 

 

“En todo caso, el amor te hace guapa” Amelie

 

 

“Amelia tiene de repente la extraña sensación de estar en total armonía consigo misma, en ese instante todo es perfecto, la suavidad de la luz, el ligero perfume del aire. La vida ahora le parece tan sencilla y transparente que un arrebato de amor la empapa de golpe” Amelie

 

 

Enamorarse es una experiencia que se vive pocas veces en la vida y siempre recordamos ese momento como algo muy positivo. Primero dedicamos parte de nuestras energías para resultar atractivos. En este momento, centramos nuestra atención en el otro, especialmente en lo que nos resulta más agradable.

 

 

Después, pasado un tiempo, la intensidad del sentimiento va disminuyendo y lo novedoso se va convirtiendo en cotidiano. Poco a poco la relación se va transformando. Así, resulta inevitable que en algún momento surjan discrepancias. La manera en que éstas se afronten es determinante para el futuro de la relación.

 

 

 

¿Cómo se manifiestan esas diferencias?

 

 

 

Entre los factores que dan origen a los problemas de pareja se encuentra las creencias falsas y las metas poco realistas que vamos aprendiendo desde la infancia. Estas ideas llevan con frecuencia al desengaño, a la desilusión y en definitiva a la insatisfacción. Algunas de ellas son:

 

 

 

  • Como nos queremos, debemos estar siempre de acuerdo en todo.
  • Tenemos que compartir todo lo que hacemos y pensamos.
  • Amar significa no estar nunca enfadado
  • Mi pareja debería ser capaz de anticipar mis pensamientos y mis sentimientos. “No hace falta hablarlo”.
  • No nos tenemos que esforzar para agradarnos, todo de salir de manera espontánea.
  • Hay que pensar más en el otro que en uno mismo.
     

 

 

 

Estas creencias intervienen influyendo negativamente cuando aparecen las primeras diferencias en una pareja. Es importante saber que las diferencias entre ambos siempre van a existir, y que descubrir ese “algo” que no nos gusta de la manera de ser del otro no tiene que implicar ningún desengaño ni decepción.

 

 

 

¿Cómo mejorar una relación de pareja?

celos

 

 

 

  • Invertir en la relación de pareja. Para esto debemos imaginar que la relación de pareja funciona igual que la cuenta de un banco. En esta hay que ingresar un saldo constantemente para que este en buenas condiciones. Cuanto más se ingrese en la cuenta más saneada estará. Así cuantas más gratificaciones ingrese cada uno en la relación, más beneficios y satisfacciones recibirán .Esto hará la pareja más solida y estable a pesar de alguna salida de saldo inesperada por algún problema que haya surgido o alguna discusión.
     

 

 

  • Aprender a valorar lo positivo del día a día. Todo lo que en un principio tenía tanto atractivo por lo novedoso va perdiendo fuerza por la cotidianeidad. Una forma de evitar esto es aprender a valorar lo positivo que nos aporta la relación de forma concreta, no en general y esporádicamente.
     

 

 

  • Conseguir acuerdos en la pareja y negociar. Definir el problema con tiempo y en términos positivos. Aportar diferentes soluciones y tener el firme propósito de logra un acuerdo, no de ganar la batalla.
     

 

 

  • Aprender a hablar y escuchar. Es importante comunicar al otro lo que queremos transmitirle expresándonos en primera persona, sin culpabilizar y siendo concisos y concretos. Recuerda que el impacto que tienen los gestos es a veces mayor que el de las palabras.
     

 

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